Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios. (2Corintios 1,20) ¡Que impactantes palabras!, Todas las promesas que Dios nos ha hecho son un ‘SI’, por medio de Cristo y nosotros solo respondemos ‘Amén’, todo para la gloria y honra de Dios. La palabra ‘Amén’ es generalmente utilizada como fórmula para concluir las oraciones. El significado real de la palabra es “en verdad” o “ciertamente” o “que conste’ o ‘estoy de acuerdo’. Qué bello es saber que Dios cumple sus promesas y nosotros tenemos que decir: Señor estoy de acuerdo, todo esto por medio de Cristo Jesús, que no es un ‘Si ‘o un ‘No’ sino que siempre fue, es y será un ‘Si’. Dios a lo largo de nuestro caminar, nos ha dado una promesa, no lo has hecho saber en uno de sus tantísimos métodos para comunicarse con sus hijos. Ciertamente para el cumplimiento debe haber en nosotros una fe cimentada, inquebrantable e indiscutible, porque por medio de la fe tal como lo dijo Jesús: “Tengan fe en Dios” respondió Jesús: “Les aseguro que si alguno le dice a este monte: “Quítate de ahí y tírate al mar”, creyendo, sin abrigar la menor duda de que lo que dice sucederá, lo obtendrá.”(Marcos 11,23), pues sin fe no veremos ninguna promesa y la fe es la convicción de algo que no podemos ver que será. Dios nos guiará a través del Espíritu Santo, nos dará señales, nos pondrá en el corazón lo que desea y poco a poco iremos llegando a la meta, nuestro Señor tiene muchísimas maneras de trabajar, sobrepasan nuestro entendimiento humano, por eso es que es desgastante y erróneo, fijarnos en los métodos de Dios, pues Dios es un Dios creativo, y posiblemente estando enfrascados en algún método que escuchamos o leímos de un testimonio, estemos perdiendo lo que verdaderamente nos compete : obedecer y trabajar para llegar a esa promesa, seguramente estaremos más pendientes en el testimonio del vecino que en la construcción del de nosotros mismos. Para esto solo debemos conocer la Voluntad de Dios, quien no conoce la Voluntad de Dios no puede entender el camino, las señales, la guía. Dice la Palabra que: No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la Voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. (Romanos 12,2), la Voluntad de Dios es buena, agradable y perfecta, es decir, nuestro sufrimientos de ahora son pasajeros, son una prueba, son para transformarnos, son para renovar nuestras mentes, es sencillamente el comienzo para llegar a comprobar la Voluntad de Dios que será : Buena, agradable y perfecta. Cuando escuchamos decir: Es la Voluntad de Dios que viva en sufrimientos, o que no se cumpla la promesa, o que simplemente estemos en derrota, o en escases, o en separación, en problemas continuos, esto puede llegar a confundirnos y llevarnos al más terrible desánimo en nuestras vidas. Lo que realmente quiere decir que por la Voluntad de Dios pasaremos esta prueba, para llegar a comprobar La Voluntad de Dios en nuestras vidas. “Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo.”(1 Pedro 1,16). ¿Motivo de Alegría al sufrir una Prueba? Es hasta ilógico, muchos nos preguntaremos: ¿Quién puede estar feliz de sufrir una prueba como la ruptura matrimonial? Como la división familiar o el abandono de su pareja, ¿Qué motivo de alegría puedo encontrar en la escases? Es un ¡Sí! La respuesta: Porque es a través de esta prueba que podremos comprobar la Voluntad de Dios que es y será: Buena, agradable y perfecta, estas 3 palabras resumen cualquiera de la promesas escritas en la Biblia y que Dios nos haya dado de manera personal, al suplicar, orar y presentarle nuestras intenciones. También nos habla esta cita de ‘diversas pruebas por un tiempo’, quiere decir que dentro de una prueba pueden venir otras, como en el caso de la separación, vienen problemas de salud, financieros, con nuestros hijos etc. Pero será por un tiempo, ¡Amén!, no es para siempre, no es eterno, hay un límite, ¿cuál es el límite? El tiempo perfecto de Dios. El tiempo de Dios no es el mismo que el de nosotros, Dios cuenta el tiempo hasta la eternidad, porque es un Dios Eterno, y dice su Palabra en Eclesiastés 3, 1 3 que: “Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo: un tiempo para nacer, y un tiempo para morir; un tiempo para plantar, y un tiempo para cosechar; un tiempo para matar, y un tiempo para sanar.” Ahora bien una vez que entendemos que las promesas de Dios son un ‘Si’, porque Cristo es un ‘Si’ y que nosotros decimos ‘Amén’, ¿qué es lo que debemos hacer para obtener la promesa? Tener fe. Si no hay fe, no comienza nada en nosotros. Pasar todo el proceso de amoldarnos, transformarnos, renovarnos (Proceso de conversión), para llegar a comprobar (llegar a vivir) la Voluntad de Dios en nuestras vidas, pero para comprobar esta Voluntad, debemos conocer cuál es la Voluntad de Dios en todas las circunstancias, que será buena, agradable y perfecta. ¿Por qué debemos temer entonces? En vez de instruirnos con la Palabra para discernir la Voluntad ante cierta y determinada prueba. Discernir el tiempo de Dios, es decir, cuales son los tiempos de Dios en nuestro proceso actual de restauración, serán tiempos de silencio, de sembrar, de cosechar, de entrega, de victoria, de aflicción, con los únicos propósitos hermanos de trabajar junto a Dios en el tiempo perfecto de Dios, que trabajemos acordes al tiempo de Dios. No dudo que no será fácil, pero al menos estaremos alineados a lo que Dios desea en nuestras vidas en estos momentos o en estos tiempos, tendríamos menos lucha mental, menos tristezas, menos ansiedad y angustia. Solo y solo si entregamos nuestra carga a Jesús, el único que puede llevarla y aliviarnos en nuestras pruebas. Libertad en Cristo, Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. “Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.”(Gálatas 5,1) Bendiciones. Miembro de JSMF.