Los seres humanos parecemos vivir de supuestos. Ciertas frases actúan casi como máximas llegando a determinar la misma forma como percibimos y vivimos nuestra realidad. Y uno de esos supuestos es “Todo tiempo pasado fue mejor”. Cuando nos reunimos con amigos y familiares trillamos este supuesto y le damos tantas formas cuantos temas de conversación existan: “antes se vivía mejor”, “la gente era mejor (antes)”, “los valores ya no existen (porque existían antes)”, “los jóvenes eran menos conflictivos(antes)”… “los Matrimonios duraban toda la vida (antes)”, etc., etc., etc.. Me dirán que es cierto pero… ¿qué significa “antes”? De hecho este momento inmediatamente anterior YA es un “antes” y no significa que, en los momentos sucesivos pase algo catastrófico o involucionemos visiblemente. Lo que sucede es que tenemos un referente pasado en el tiempo que llamamos “historia” y que percibimos de manera casi romántica y bastante alejada de la realidad. Y es lo que me propongo demostrar (someramente, claro) para que rompamos, de una vez por todas con este supuesto y pensemos en lo que realmente tenemos entre manos y todos los maravillosos retos que se nos pueden plantear segundo a segundo. Pero antes de este ejercicio permítanme hablar de Alguien que me impulsa a desmentir esa frase de cajón que nos hace suspirar por el pasado y temer frente al futuro: Dios. Siendo Eterno Presente ES Bueno. No podemos decir que Dios antes era mejor que ahora… ¡sería un absurdo! Y, sin embargo, a veces casi que lo creemos. Deseo centrarme en lo que todos tenemos en común: el Matrimonio y, por consiguiente, la Familia. Afirmamos con regularidad que “antes” los matrimonios eran más estables. Pero siempre han estado conformados por personas y todas las personas somos imperfectas (independientemente de la época). Lo que ocurre es que antes (ahora si utilizo el término) los Matrimonios solían mantenerse por compromiso y no por convicción. ¿Es bueno, entonces, permanecer unido perpetuamente a otro porque “toca” al margen del amor? Creo que no. Y creo que es ese elemento, precisamente, lo que puede hacer que nuestros Matrimonios (si, estos mismos matrimonios imperfectos, en crisis, rotos, medio muertos…) sean mejores que los de antes: porque Dios Mismo (que es Eterno Presente y Vive con nosotros) nos está dando TODOS los elementos para construir pareja, para construir hogar, para construir familia a través de la construcción de nosotros mismos como personas. Partamos de un hecho sencillísimo: en todas las épocas los contrayentes juran amar al otro, perpetuamente, a pesar de todo. Bien, miles de matrimonios se mantienen sin cumplir ese juramento. Es decir que muchos de los matrimonios pasados que admiramos estaban realmente muertos, pero nadie lo sabía o nadie era capaz de aceptar que era necesario crecer y construir para cumplir con lo jurado ante Dios y ante los hombres. Hoy, sin embargo, cada uno de nosotros es consciente de la promesa hecha y se esfuerza por cumplirla a pesar de todo y eso ya es ganancia. Mientras ustedes leen estas palabras se darán cuenta de que algo substancial ha cambiado en sus propias vidas: están aprendiendo a amar. A amar a ese esposo rebelde, a amar a esa esposa quejumbrosa, a amar a ese esposo frío, a esa esposa regañona… a ese cónyuge ausente o presente a medias. Notarán que están cumpliendo, a cabalidad, una promesa hecha a Dios. Se estarán dando cuenta de los pequeños grandes cambios en sus propias vidas; notarán que, incluso, el dolor los ha embellecido y estarán felices del camino recorrido porque representa su fidelidad a las promesas matrimoniales. ¿Realmente creen que sus matrimonios pasados son mejor que los de ahora? Antes, seguramente, algo de base se estaba deteriorando y trataban de mantenerlo a las buenas o a las malas. Pero hoy pueden considerarse realmente casados(as) pues ¡están cumpliendo con la promesa que dio la base a su matrimonio! Hoy han ganado un terreno inmenso y tienen, ahora si, las manos llenas de AMOR. ¿Lo habían notado? Nadie dijo que sería fácil ni que las lágrimas no estuvieran presentes. Pero ALGUIEN aseguró: “si eres fiel en lo poco te confiaré más”. ¿Lo recuerdan? ALGUIEN aseguró que, lo que Dios ha unido el hombre jamás logra desunirlo. Yo creo firmemente que el Señor se cansó de una humanidad adolescente; se cansó de los tibios, de los que están porque toca, de manera inconsciente. Yo creo, firmemente, que el Señor espera cambios profundos, verdaderas Conversiones de corazón, y lo está logrando al mostrarnos cómo debemos ser, cómo debemos actuar, cómo se comportan sus Hijos amadísimos. Queridos(as): rompamos con el viejo cliché: es falso que todo tiempo pasado fue mejor. El Señor nos regala este momento, este aliento, este instante para que actuemos conforme a Él, para que llevemos en la piel y en los labios el mensaje de Amor de Jesucristo, para que amemos a nuestro prójimo, para que amemos incluso a nuestros enemigos, para que confiemos en Él como niños pero actuemos con la entereza de los guerreros. Cada día cumplamos esa promesa y sintámonos dignamente casados. Ya el Señor se encargará de ajustar todas las piezas pero, nosotros, seamos absolutamente fieles. Reciban un abrazo en Jesús Eucaristía. Miembro JSMF.