Queridos soldaditos todos por nuestros hogares: Hoy es una fecha hermosa, la fiesta de nuestra señora de Guadalupe, la patrona de América latina. Bendita madre que nos trajo al redentor, bendita sea. Yo viví separada divorciada (para los que no saben) esta fecha por cuatro años largos, siempre procurando ir a la santa misa a celebrar con nuestra madre ese regalo maravilloso de papito Dios de nuestra señora de Guadalupe, y durante toda la espera de la restauración de mi hogar, siempre ante las dificultades, desplantes, tristezas que me causaba la situación de mi esposo (que parecía muy enamorado de la otra mujer) siempre mi madre amada me recordaba estas palabras: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?” Palabras que nuestra señora le repetía Juan Diego, cuando lo veía angustiado. Soldaditos, esas palabras nos deben animar en cada momento de nuestras vidas, no importa que nuestros amados esposas digan cosas como: ya no te amo, estoy enamorado de x, quiero el divorcio, me voy de casa, ya no siento amor por ti, palabras que escuché muchas veces de mi amado esposo, pero siempre me repetía por la fe en Dios que todo lo puede; mentira del diablo, por las ¡Santas Llagas de Cristo mi hogar será restaurado! Hoy día agradezco a mi madre Santísima, que me animó a confiar aunque no viera los resultados, a confiar a pesar de las circunstancias adversas, a confiar a pesar de que las cosas a veces empeoraron, a confiar y confiar en el poder de Dios, que con su brazo hace proezas, que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. Ese mismo que escogió a María Santísima por madre de El, y nuestra. Gracias mamita hermosa, porque siempre has estado ahí como mi madre y maestra en la fe, en la perseverancia, en el amor a pesar del odio que recibía de mi esposo, gracias por enseñarme a perdonar 70 veces 7, a mi esposo cuando me ofendía, o hacia cosas que me hacían sufrir, perdoné sin rencor y con la ayuda de mi mamita hermosa, ofrecí cada dolor, cada pena, cada tristeza a Jesús, uniéndome a su dolor por nuestros pecados, gracias madre por ser mi maestra en la fe. Soldaditos, no importa que pase otra navidad sin el esposa/o, lo importante es que Jesús verdaderamente nazca en nuestros corazones, y sea el centro de nuestras vidas, que le amemos cada día mas, que le entreguemos nuestro cuerpo, alma, mente, vida, para que el haga su Voluntad a través nuestro. Soldaditos, agradezcamos a Dios porque solo a través de las pruebas lo hemos encontrado, y ha llegado a nosotros el mejor regalo para nuestras vidas: El Mesías, el Hijo de Dios, El debe ser esa alegría. Una de esas navidades mis dos hijos y yo, pasamos muy solitos, inclusive con grandes privaciones económicas, sin embargo, alrededor de pesebre, hicimos en papel forma unos corazones simbólicos, cada uno, le escribimos el nombre y escribimos a Jesús lo que queríamos regalarle, y ese fue nuestro regalo, le celebramos a Jesús su cumpleaños y le cantamos el happy birthday, estuvimos los tres contentos. Jesús fue el centro de nuestra navidad. Animo soldaditos, pase lo que pase, no duden del poder de Dios, y de la poderosa intercesión de la Santísima Virgen María, mi amado esposo volvió de la mano de ella, de eso estoy segura, porque ella, amorosa y tierna escucho cada una de las avemarías que cada noche de rodillas recé y sigo rezando ahora con mi amado esposo, jamás, dejé de orar cada día el santo rosario, por favor, no dejen su santo rosario, háganlo con amor, María Santísima esta ahí, rezando con nosotros, es la primera en llegar, órenlo con amor, aunque muchas veces llore rezando mi rosario, así lo recibía mi madre amada, y escuchó mis oraciones, por eso hoy doy el testimonio de ese amor de madre. No estemos tristes, Jesús es la alegría de nuestros hogares, preparémoslos así, para cuando lleguen los pródigos encuentren verdadero amor, no el que les están dando aquellos instrumentos del mal, sino el amor de Cristo, (1 coro, 13) ese es el único amor que los salvará, y que salvará nuestros hogares. Animo, soldaditos, Dios siempre vence, amemos y no nos cansemos de amar a los pródigos, necesitan amor, verdadero, amor, no lleven cuenta de mal, olviden pronto las ofensas, ofrezcan a Dios por su conversión, estemos alegres, porque Dios está con nosotros, es nuestra fuerza y escudo, nada débenos temer, nada, nada, nada, ni divorcios, ni separaciones, nada, Dios vence, Dios venció en mi hogar, y regresó a mi amado esposo, cambiado y transformado en un hombre nuevo como se lo pedí a papito Dios y mamita María, porque para Dios no hay nada imposible. Perdonen lo extenso, casi no escribo, pero debo darle la gloria a poderoso de Israel, a Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, a la amorosa intercesión de María Santísima, nuestra madre. Seguimos de rodillas, hoy ofrecí la santa misa por todos ustedes, ´por cada uno de sus hogares, los quiero a todos, sin conocerlos, sé que están luchando por sus hogares, no desistan, no se rindan. “Animo, se valiente, ten ánimo confía en el Señor”, dice el salmo. Con cariño un saludo a todos. Miembro de JSMF.